Algo
que siempre hay que agradecer a un artista, más allá de que comparta o no su
talento con el público, es que cree un lenguaje nuevo dentro de su obra. Eso es
algo, que al margen de tendencias y corrientes, Marc Chagall consiguió a lo
largo de sus 98 años de vida. Esta semana el Museo Thyssen-Bornemisza y la
Fundación Caja Madrid consiguen alcanzar dos sueños, el que conforma el recorrido poético de la creación de Chagall, y presentar una amplia retrospectiva nunca vista en España,
cuyas negociaciones comenzaron hace 20 años, cuando Jorge Semprún, ministro de
Cultura de la época, y el antiguo conservador del Thyssen Tomás Llorens,
visitaron a la hija del artista.
Comisariada
por Jean-Louis Prat, presidente del Comité Chagall, nunca se habían reunido tal
cantidad de obras, 169 en total, procedentes de una treintena de instituciones
y colecciones privadas, divididas entre el Palacio de Villahermosa, sede del
Museo Thyssen, “El camino de la poesía”, donde se exponen sus primeros años, la
Rusia revolucionaria y Francia, y la Casa de las Alhajas, sede de la Fundación
Caja Madrid, “El gran juego del color”
Francia 1948-1985, donde no solo podemos ver pintura, también cerámica,
vitrales y escultura.
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| EFE |
Marc
Chagall muestra en su pintura alegre y colorista, una compilación de su forma
de ver el amor, las tradiciones biolorrusas y judías, la historia o la biblia, atado siempre a las imágenes de su infancia afirmaba que como había crecido en
el campo siempre que podía pintar vacas, lo hacía, muy a parte de sus panoplia
habitual de personajes circenses, labradores, músicos o personajes fabulosos o
mitológicos. Firmemente relacionado con las vanguardias históricas con las que
se relacionó íntimamente en París, supo crear una pintura personal, reconocible
y con discurso propio.
En la
gran retrospectiva que ahora podemos ver en Madrid, que nada tiene que ver con
la que la Fundación Juan March le dedicó en 1999, podemos ver famosas obras del
autor bielorruso como Las tres y media (Poeta) de 1911, cortesía del
Philadelphia Museum of Art, Sueño de una noche de Verano de 1939, del Musée de Grenoble o Los tejados rojos de 1953, del Centre Pompidou. La propia colección del Museo Thyssen aporta
sus cuatro obras de Chagall, habitualmente en la colección permanente del
museo.
Una
oportunidad única de ver no solo la obra, si no la transformación del artista
durante su trayectoria, la creación de su recorrido iconográfico, sus filias y
obsesiones. Una oportunidad única para ver
y conocer a uno de los artistas europeos constructores de la imagen del
siglo XX.
Chagall
Museo Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado, 8. Madrid
Fundación Caja Madrid. Plaza de San Martín, 1. Madrid
14FEB.20MAY

Sin duda alguna Chagall es un gran artista. Yo lo desconocía, y la primera noción de él que tuve fue con Rosa María Sardá en Todo sobre mi madre. Su personaje, madre de la monja embarazada, es una falsificadora de chagalles. Después fui a París, entré en el Palais Garnier y vi los frescos del techo. ^_^
ResponderEliminarGracias!